Llevo años recorriendo Argentina. No recuerdo cuantos, porque es una tradición familiar y lo vengo haciendo desde muy chica. Mis abuelos viajaban con mi madre, mi padre recorrió el país desde siempre y yo, obviamente, también. Por eso puedo decir sin miramientos que San Antonio de Areco es uno de los lugares más lindos que he visto en el país. Su arquitectura es fantástica, me encanta, pero más allá de lo que se ve, lo que se respira es pura argentinidad, algo bien característico de “Areco”. Por algo este pueblo centenario lleva el mote de “Cuna de la Tradición”. Y desde el año 2015 es reconocido oficialmente como “Capital Nacional de la Tradición”. Esto es lo que lo hace tan atractivo. Y un “must” para visitar si estás en Buenos Aires.

Escapada de un día

San Antonio de Areco está ubicado muy cerca de la ciudad de Buenos Aires. Ideal para ir en el día, aunque obviamente es preferible quedarse por más tiempo. Realmente lo amerita. Lo sé porque hace unos años me quedé casi una semana, en una estancia cercana, La Bamba, la cual había sido comprada hacía muy poco por unos franceses. Pero esta vez fui por unas horas. Es que son solo 115 kilómetros hasta el cartel que te indica entrar a la ciudad. Después de unas pocas cuadras, aparece una plaza, en donde está bueno detenerse para ver las casas que la rodean. Ahí empezás a dimensionar lo que viene. Podés seguir y hacer como hice yo, ir al centro de información turística ubicado en medio de un parque junto al río Areco. Esta es una costumbre – ir a las oficinas de información turística- que tengo desde hace años, cuando viajo por Argentina. Y me gusta hacerlo. Recibís la info típica para, sobre esa base, adentrarte bien en las costumbres del lugar.

Un museo y la esencia del gaucho

Así que con mapa en mano empecé mi periplo a pie. Cerca tenía el Puente Viejo, uno de los primeros puentes en cobrar derecho de peaje, allá por el año 1857. Insólito. Y más allá, el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, levantado en los años 30 del siglo pasado en honor al autor de una de las obras más emblemáticas de la literatura gauchesca, Don Segundo Sombra. Al museo se entra por la pulpería La Blanqueada, una construcción de unos 150 años que sirvió, como todas las pulperías, de comercio y local en donde se encontraban los paisanos que trabajaban en el campo. En una de las salas encontré a unas tejedoras que estaban haciendo ponchos para la Fiesta de la Tradición que se festeja el 11 de noviembre, considerada la celebración criolla más antigua del país. Muy amablemente me explicaban todo lo que les preguntaba. Por eso no pude evitar entrevistarlas. Y atravesando un parque, entré al museo propiamente tal, en donde encontré la esencia de la zona y elementos atesorados por los auténticos gauchos de estas pampas.

El casco histórico, lo mejor

Fue el mejor inicio. Porque después crucé nuevamente el puente para dirigirme a la plaza principal y al casco histórico, unas 20 manzanas llenas de casas con fachadas de estilo italianizante-criollo, resultado de la inmigración europea que llegó por estos lares a principios del siglo pasado. Con cámara en mano caminé lentamente y pude ver cada detalle, en las rejas, las altas puertas, las ventanas, los carteles conmemorativos de hechos o personajes históricos, además de encontrar banderas argentinas por todos lados. A cada paso veía el orgullo de este pueblo por su legado y el esmero por mantenerlo vivo. Visité nuevamente un par de boliches, el Bessonart y Los Principios, antiguos “almacenes de ramos generales” en donde te trasladás bien atrás en una historia de verdad, esa que no está armada para el turista, aunque obviamente se mantiene para que pueda ser experimentada.

Unas cuantas horas después, terminé mi periplo en la plaza, concretamente tomando algo en la Esquina de Merti, un restaurant al que hay que ir sí o sí, en donde alguna vez hubo una pulpería y hoy podés comer o tomar algo rodeado de objetos con historia.

+ INFO

En la oficina de información turística te van a decir que vayas al Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes y la Pulpería La Blanqueada, al Puente Viejo, la plaza principal, y recorras el casco histórico. Yo, además, recomiendo visitar el Museo y Taller de Platería Draghi (http://draghiplaterosorfebres.com ), el museo Las Lilas (http://www.museolaslilas.org ) en donde se exhiben las obras del artista Florencio Molina Campos, además de entrar en cada local en donde los plateros, sogueros, talabarteros y artesanos en general, ofrecen sus cosas.